Seguro
que más de una noche de verano, al encender la luz de casa o salir a la
terraza, te has topado con una salamanquesa. Estos reptiles llevan
conviviendo con nosotros muchísimo tiempo y son totalmente inofensivos. De
hecho, actúan como un insecticida natural en casa, ya que se alimentan de
mosquitos, polillas y otros insectos molestos.
Lo
más fascinante de ellas es verlas correr por paredes verticales y techos
invertidos desafiando la gravedad sin resbalar. Pero…¿cómo
lo hacen?
La respuesta está en la física microscópica de sus patas. Si observamos la estructura de sus extremidades, descubriremos millones de pelos diminutos llamados setas, y en la punta de estos, miles de ramificaciones aún más finas conocidas como espátulas.
Cuando los millones de espátulas entran en contacto íntimo con la pared a una distancia atómica, entran en juego las fuerzas de Van der Waals. Se trata de interacciones electrostáticas debidas a la atracción entre cargas positivas y negativas. Estas interacciones son débiles individualmente, pero al sumar millones crean una fuerza de adhesión descomunal que les permite adherirse a las superficies sin necesidad de pegamentos ni líquidos
Hoy
en día, la industria está imitando esta maravilla de la naturaleza para crear
adhesivos avanzados sin residuos y, quién sabe, ¡quizás muy pronto veamos
guantes estilo Spiderman para escalar cualquier edificio!